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Vampiros
Vampires
La Casa de la Sangre
Creador
Galate Andurien, mediante un hechizo sobre su hermano Luth Andurien.
Capacidades mágicas
Limitadas a los dos primeros miembros de su raza.
Capacidades físicas
Elevadas
¿Inmortales?
Otras capacidades
Ninguna.

Según los cuentos de los elfos, los vampiros nacieron por un error de una hechicera llamada Galate. Su hermano Luth había sido gravemente herido en batalla y había perdido mucha sangre. Ella ya había probado cuanto hechizo y conjuro conocía pero nada parecía poder ayudar a su hermano. Sin embargo, estaba decidida a no dejarlo morir, así que en un acto de desesperación cortó sus brazos, hechizó su sangre y se la dio de beber a su hermano. Cuando él despertó, ella estaba débil y apenas atinó a sonreirle con cariño antes de atacarla. Luth actuó siguiendo sus instintos, sin darse cuenta, guiado por su sed. Cuando entró en razón se llenó de culpa, ya que su hermana yacía muerta en sus brazos y él había bebido su sangre - algo que de momento aún se le hacía desagradable. Sin embargo, su hermana no tardó en volver a la vida, sorprendiéndolo... habían nacido los primeros vampiros.


Historia

Al darse cuenta por completo de los cambios que habían sufrido y, particularmente, de cuánto deseaban la sangre de quien pasara frente a ellos, los hermanos Andurien se retiraron a los bosques. Durante un tiempo se alimentaron de animales, pero cuando los encontraron las primeras partidas de búsqueda que se enviaron tras de ellos no pudieron contener su sed. Así, su raza creció lentamente. Finalmente, cuando pudieron dominar sus ansias, retomaron el contacto con la sociedad élfica.

No pasó mucho tiempo hasta que los elfos ofrecieran a los vampiros un lugar en su Corte, cosa que ellos aceptaron, no sin recelos. Fue mas o menos en ese entonces cuando los licántropos comenzaron a matar a algunos de estos primeros vampiros de forma inconsciente, estando transformados. Esto desarrolló rencores en muchos y desató, a la larga, dos guerras. Ambas fueron detenidas de la mano de los elfos.


Características Raciales

Los vampiros pueden ser concebidos por dos vampiros, cosa que raramente sucede, o ser convertidos con la mordida de un vampiro. De esta segunda forma no importa la raza previa del individuo, se convertirá inevitablemente en un vampiro y perderá todas las características de su raza anterior. La única raza que no puede ser convertida a vampiro es la de los licántropos, quienes ante una mordida de éstos mueren. A su vez, las mordidas de los licántropos son letales para los vampiros. Quienes son criados en esta raza tienden a ser independientes y autosuficientes, suelen ser ambiciosos y estar dispuestos a todo con tal de alcanzar sus fines.

Estos seres no son muertos vivientes, ni nada similar. Cuando alguien es mordido por un vampiro, su sangre y cuerpo pasan a ser aptos para recibir el encantamiento que corre en la sangre de esta raza. Al beber la sangre de un vampiro se puede absorber este hechizo, que modifica de forma definitiva el cuerpo: mejora los reflejos y el cuerpo de los individuos, modifica su dentadura de forma que se desarrollan colmillos (que no se pueden retraer, pero no son excesivamente vistosos) y se los conectan al sistema circulatorio, y afecta al corazón haciendo que este músculo absorba parte de la sangre que impulsa con cada latido. Es esto lo que lleva a los vampiros a la necesidad de consumir sangre periódicamente para mantenerse fuertes, sin tener que preocuparse por problemas de incompatibilidad de sangre gracias al hechizo que los afecta. Básicamente, cualquier sangre los mantiene andando.

Los miembros de esta raza no han perdido la inmortalidad propia del origen élfico que corre por sus venas, pero sí la habilidad de realizar magia: sólo los hermanos Andurien han sido capaces de emplearla luego de su transformación. Suelen tener un cierto nivel de palidez ya que su cuerpo consume constantemente sangre pero no la repone. Pueden consumir sangre de cualquier origen racial, pero dependiendo de éste les proporciona mayor o menor vitalidad. La sangre que más efectos les reporta es la élfica, pero pocos tienen el valor para matar elfos. En cambio, la mayoría se arregla con humanos y animales - seres que, a sus ojos, son lo mismo.

La exposición directa al sol causa quemaduras y molestias a los vampiros dependiendo de su antigüedad, por lo que generalmente no salen durante el día a menos que esté muy nublado. Son más fuertes y veloces que los humanos, pero no a niveles exacerbados - simplemente tienen mejores reflejos y mejor complexión. Pueden morir si pierden demasiada sangre y no les es recuperada, o si son decapitados; pero ni estacas de madera ni ristras de ajo, ni cruces ni espejos tendrán efecto alguno en ellos.

Conversión en vampiro

Para ser convertido en vampiro, un individuo debe ser mordido por uno -acción que lo preparará para el ritual de transferencia- y luego ser alimentado con su sangre -acción que completa el rito. Probablemente se sienta algo débil por la pérdida de sangre de la herida, pero más allá no tendrá otros padecimientos en el momento. Se estima que la transformación en vampiro toma unos cinco días, variando según el caso: si la sangre de vampiro que bebe pertenece a uno más "cercano" en generaciones de sangre a los hermanos Andurien, la transformación será más rápida; caso contrario, será más lenta. Durante la transición, el individuo puede sentir algunos dolores físicos mientras sus colmillos se desarrollan y se unen al sistema sanguíneo, y puede sufrir bastante si el hechizo hace efecto sobre su corazón demasiado pronto, antes de que se pueda alimentar.


Política

Los vampiros se organizan de forma bastante individualista, pero todos obedecen a los Príncipes de la Sangre, Galate y Luth. Los hermanos se turnan entre ellos para gobernar durante un siglo cada uno, permaneciendo en la corte quien no gobierne. Los gobiernos se ven marcados por sus personalidades: Galate impone su voluntad sobre todos, muchas veces yendo al choque abierto con otras razas o con grupos dentro de su propia raza para lograrlo; mientras que Luth es conciliador pero firme, intentando evitar los conflictos y dando y recibiendo respeto. Actualmente gobierna Galate.

Los humanos que la Casa de la Sangre toma como protegidos suelen ser al mismo tiempo siervos y alimento. Se los considera seres inferiores, al igual que a casi todos los humanos, débiles e incapaces de defenderse activamente de sus habilidades. Es común que los traten como esclavos, aunque el trato es algo que queda en cada vampiro y los protegidos que tome. Sin embargo, mantienen la idea de los protegidos: si alguien intenta dañarlos los defienden con ferocidad, los consideran su propiedad y no están dispuestos a que nadie se meta con ellos. Ante la disputa entre ángeles y demonios, los vampiros se aliaron con los segundos, quienes ya los habían apoyado en sus guerras contra los licántropos hace miles de años. Están comprometidos con su causa, y Galate espera que logren deshacerse tanto de los ángeles como de los elfos. Por otro lado, los vampiros siempre tuvieron una cierta rivalidad con los licántropos, han habido asesinatos encubiertos en ambos bandos pero las batallas serias entre ellos han quedado en el pasado. En cuanto a los ángeles como tales, no tienen nada personal con ellos - más allá del fastidio que les suelen generar -, pero el enemigo de sus amigos... es su enemigo.

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